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La Sierra del Mediodía

Pedro Lobato Hoyos

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(CUADERNO DE APUNTES)

Casiano López Pacheco

Que una fuerza de la naturaleza –arrolladora, temperamental y seductora– como lo era Pedro Lobato Hoyos no haya podido plantar batalla ante una aciaga e inesperada enfermedad sin vencerla, nos deja sin resolver una incógnita que ha de perseguirnos el resto de nuestras vidas.

Porque nos resulta harto imposible imaginar que todo ese caudal de inagotable energía, que emanaba de su corazón y su intelecto, haya cesado así, en tan pocos días, su frenética actividad vital, de repente y sin concesiones.

Su nuevo lugar, desde ahora, supera ya la dimensión física y temporal y deja atrás las veleidades que nos afectan al resto de los mortales , que nos impiden ver la esencia de lo que realmente importa, entregados a distracciones más mundanas.

Cuando uno, con la temprana edad de Pedro, se marcha de esta forma tan inesperada, comienza a forjar su propia leyenda, una mitología tan especial como lo fue su intensa vida.

La de un pintor indomable, curtido en mil concursos; poderoso dominador de la técnica y mago del color. Un artista que nos ha regalado un legado esparcido por la piel de toro de esta España tan controvertida que nunca encuentra su lugar ni su norte.

Una simiente de talento y frescura que con el paso del tiempo acrecentará su merecida fama, otorgándole un lugar principal en el Olympo de los pintores nacidos en la provincia de Cádiz, que han logrado traspasar fronteras, extendiendo su personal estilo, encarnándose como uno de los paisajistas más importantes de la Andalucía contemporánea .

Porque Pedro fue un trabajador infatigable, un currante del pincel y la espátula que no desfallecía, ni con frío ni con calor a los desafíos de cada cuadro. Un artista en trance que desconocía sus propios límites y que, desgraciadamente, no sabremos dónde podría haber llegado. Lejos, seguro.

La única certeza es el lugar de privilegio que ocupa con honores entre la afamada comunidad de los Pintores de Ubrique, ganado a pulso en su dilatada trayectoria, por su increíble palmarés de galardones y exposiciones y la presencia de su prolífica obra en numerosos museos, ayuntamientos y fundaciones de reconocido prestigio y relieve.

Con esa proyección tan significativa, la figura de Pedro Lobato, adquiere un aura especial que lo diferencia de otros pintores. El dominio del paisaje, que ha sido una constante vital en su devenir artístico –su espina dorsal– le ha proporcionado un vasto campo donde experimentar la pulsión del color y el tratamiento de las texturas. Ser uno de los más reputados paisajistas del Sur te permite entregarte a la libertad de crear sin restricciones hasta que su paleta evolucionó de la alegría desmedida del color de su primera época a las veladuras y las grisallas ocres de hace unos días, indagando siempre en la búsqueda de nuevos lenguajes plásticos.

Disfrutando en el uso de un trazo sugerente y una pincelada suelta, siempre a la busca de la experimentación, la pintura de Pedro cambiaba, como seguramente le dictaba la vida misma, en su constante evolución. Nada se detiene porque siempre fluye.

Nadie discute la grandiosidad de sus lejanías- tema estrella infinitamente reconocido por innumerables jurados- donde gozó de una maestría ejemplar trabajando grandes formatos. Paisajes que regalaban a la vista unos impactantes primeros planos que rozaban ya la abstracción, en contraposición a las evanescentes atmosferas del aire que se pierde a lo lejos.

Tampoco se puede desdeñar su faceta de retratista, para la que estaba también excelentemente dotado, consecuencia lógica de su extraordinaria base como dibujante, en la que destacó desde niño y que decantó su inclinación para dedicarse a las Bellas Artes, sin dudarlo siquiera, a temprana edad.

El niño aquel, que vivía dentro del hombre maduro, conservando la mirada limpia, acaba de dejarnos, cuando lo mejor de su talento inagotable estaba por venir, porque el destino cruel trunca los sueños de los hombres, llamando a algunos antes de tiempo, cual si fueran héroes escogidos para tareas de carácter divino.

Tal ha sido la irreparable pérdida de nuestro querido Pedro. Un pintor mayúsculo y sin parangón. Una persona, en el buen sentido de la palabra “buena”. Un compañero de andanzas con el que hemos compartido una parte del viaje de la vida, juntos y que nos hizo comprender –tan viajero él– que la meta no era lo importante. Que lo que trasciende es el camino, el trayecto. Y nada más.

Con su ejemplo, con su tenacidad, con su constancia y su buen hacer, Pedro nos está indicando la dirección que debemos seguir hasta que un día, esperemos que lejano, la clepsidra del tiempo que se nos dio a cada uno, se detenga.

Ahora que vives en tu obra y habla de ti sobradamente, superando los estrechos límites del tiempo, tampoco olvidaremos tu franca sonrisa que brilla en las pupilas de tus hijos y se mantiene como un ascua encendida en el alma de Charo, tu esposa.

Un abrazo donde quiera que estés.

Junio, primavera de 2016.

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La revista digital CaoCultura celebró el pasado sábado 30 su primer aniversario en Benaocaz

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PEDRO BOHÓRQUEZ GUTIÉRREZ

La celebración del primer año de presencia en la Red de la revista CaoCultura –surgida a comienzos de marzo del 2015 bajo la dirección de la periodista y escritora María de los Ángeles Robles– reunió a algunos de sus más destacados colaboradores y a un público de la zona, en el teatro Aznalmara de Benaocaz. En un ambiente de calidez y de cercanía entre protagonistas y público asistente, al que contribuyeron la voz de Teresa Discoli y la guitarra de Juan Carlos Blanco, se hizo balance de un recorrido tras el que CaoCultura se presenta como una publicación con una base sólida y con voluntad de perdurar en el tiempo, aportando unas voces y un planteamiento originales a la prensa cultural de la provincia, en la que paso a paso se va abriendo un sitio señero.

La elección de este pueblo, de los más pequeños de la Sierra de Cádiz, no ha sido fruto del capricho. Tras la breve intervención del alcalde de Benaocaz, Juan Carlos Blanco, cuyo Ayuntamiento ha colaborado en la realización del evento, y que dio las gracias por esta elección, María de los Ángeles Robles, coordinadora y alma de la revista, explicó el porqué de la celebración allí del primer año de CaoCultura. Benaocaz, elegida para el descanso por la coordinadora de la revista hace unos años, es para ella el “lugar de la felicidad”, apto para el trabajo gustoso y el encuentro con los amigos. El monte Cao sobre cuyas estribaciones se asienta Benaocaz, con sus 1.456 metros sobre el nivel del mar, brinda también su nombre a la publicación, con su resonancia de fuerza y potencia.

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María de los Ángeles describió la revista como “espacio de libertad”, en el que la cultura se aborda desde muchos puntos de vista, y afirmó dirigirse a un público “no elitista, pero sí que busque otras maneras de abordar la labor periodística” no mediatizada por intereses ajenos a la misión del oficio. La periodista gaditana no ocultó su satisfacción por el resultado: “poco a poco nos vamos haciendo un hueco en el mundo de los medios culturales digitales”, dijo. Se cumple así el propósito con que fue concebido el proyecto en su tiempo de gestación, “algo que perdurara y que fuera firme”. En este proceso, María de los Ángeles agradeció la ayuda decisiva de otro de los colaboradores, Iñigo Blanco Alegre, quien en su intervención se remontó a ese periodo en que había que dar forma a la idea.

A continuación, como maestra de ceremonias, María de los Ángeles fue dando paso a algunos de los responsables presentes de las principales sesiones de la revista, cuyas intervenciones más o menos espontáneas– se fueron alternando en una primera parte del acto con la actuación de Teresa Discoli, cantante neoyorkina afincada en Cádiz desde hace unos años, y Juan Carlos Blanco, que desgranaron para deleite de los asistentes un amplio repertorio de estándares jazzísticos de los años cincuenta y sesenta.

Actúa, Conecta, escucha, Lee, Mira, Recupera, Reflexiona, Saborea e Imagina son las secciones en las que se distribuye el contenido de la revista, que cuenta con un diseño atractivo y elegante, propiciador de una lectura agradable.

Antonio Serrano Cueto, profesor de la Universidad de Cádiz y escritor, habló de la sesión Lee, donde se compagina la reseña y la recomendación de libros con la creación. Lee, donde tienen cabida personas y libros, además de contener entrevistas, atiende con preferencia una producción editorial de calidad y a unos autores cuyos títulos no están normalmente visibles en las mesas de novedades de los circuitos comerciales más convencionales. La creación está representada por una novela por entregas, “CriSSis”, a cargo de escritor Rafael Marín con ilustraciones de otro colaborador de lujo, el pintor y dibujante Manuel Martín Morgado. “CriSSis” aspira a ser un reflejo de la situación actual, pero enfocada “desde un punto vista extremo y gamberro”. La coordinadora de CaoCultura elogió el “trazo rápido, preciso y lleno de inteligencia de Manuel Martín Morgado” y consideró que, sin la aportación del dibujante, “Crisis” no sería lo que es, ya que narrador y pintor “han conseguido un trabajo creativo de ida y vuelta, interesantísimo”.

Serrano resaltó “el entusiasmo, el tesón y la exquisitez” con que sale a luz la revista, a la que se refirió como a un “niño aún muy pequeño, pero que ya corre” y en la que la creación fluye “constante, múltiple e interrelacionada”.

Actúa engloba todo lo relativo al teatro y al cine, con críticas, entrevistas y reportajes. De esta sección destacó Revisiones. Bajo este marbete, otro colaborador, José Manuel Benítez Ariza, escritor de variados registros y acreditado y solvente crítico de cine (con varios libros publicados sobre esta materia) saca a la luz el trabajo creador que clásicos y olvidados de la historia del séptimo arte han ido sumando desde sus orígenes hasta tiempos más recientes. La coordinadora de CaoCultura definió contundente a Benítez Ariza: “más que cinéfilo, es un cinéfago” que cuando aborda una filmografía la “agota” en un trabajo concienzudo. JMBA más que crítico es un escritor que escribe sobre cine, y que lo hace con absoluta independencia y con la perspectiva y el contraste que le brindan el tiempo y su enorme erudición. El resultado son pequeños ensayos donde el dato bien traído y la voluntad de estilo se alían con la reflexión inteligente.

Conecta es una sección a cargo de Lucia Benítez Izaguirre donde las nuevas tecnologías son abordadas con espíritu crítico, como herramientas al servicio de la comunidad humana y no al revés, en un tono adecuado a la finalidad divulgativa que preside dicha sección.

Un físico, Iñigo Blanco Alegre, y un químico, Manuel Ruiz Torres, son los encargados de la sección Saborea, dedicada a la gastronomía, un campo en el que al decir de este último “se pueden concentrar más visiones distintas”. En ella se ha querido hacer algo distinto a lo habitual. El centro de gravedad típico de la literatura gastronómica se ha desplazado en la manera de abordar la materia en estos dos autores “de la comida a la vida alrededor de la comida”: escribir de comida es, para ellos de esta sección, hacerlo de historia, de ciencia, de arte, de la memoria, en general. MRT además de escribir sobre gastronomía es un notable autor, con una obra amplia, que abarca narración y poesía.

Recupera es una sección dedicada a “esa cultura no escrita que forma parte de nuestra vida y nuestra tradición”, pues CaoCultura ha querido dar cabida en sus páginas no solo al patrimonio arqueológico e histórico, sino a ese “patrimonio de lo intangible”. De este habló María Jesús Ruiz, filóloga y profesora de la Universidad de Cádiz, que publica unos artículos “frescos, originales, desde la pasión y la libertad”. En palabras de esta colaboradora, especialista en literatura de tradición oral, al escribir sobre esta materia y sus alrededores, a su vez lo hace “sobre la vida, el amor y la muerte, de dónde venimos y adónde vamos”.

La coordinadora de CaoCultura habló, finalmente, de otras secciones: Escucha, a cargo de Salvador Catalán, y Mira, centrada en las artes plásticas y en la que colabora entre otros, Paco Cano, experto en arte contemporáneo y crítico “comprometido, directo y valiente”.

El colofón del acto, o su segunda mitad, para ser precisos, estuvo por entero a cargo Teresa Discoli y Juan Carlos Blanco, voz y guitarra, que revivieron y recrearon en directo una serie de estándares jazzístico, con una dignidad, originalidad y solvencia a la altura de la fama de los mismos.

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La revista CaoCultura celebra su primer aniversario

El acto se celebrará en el teatro Aznalmara de Benaocaz el próximo sábado y contará con la actuación de los músicos Teresa Dascoli y Juan Carlos Blanco

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Pedro Bohórquez Gutiérrez

A comienzos de marzo de 2015 inició su andadura la revista digital CaoCultura, bajo la coordinación de la veterana periodista cultural gaditana María Ángeles Robles. El próximo sábado, a las 12 de la mañana en el teatro Aznalmara de Benaocaz, la responsable de esta publicación (que ha terminado por abrirse un hueco y llenar un vacío en el raquítico panorama de la prensa cultural de la provincia) ha querido celebrar con la colaboración del Ayuntamiento de la localidad serrana este primer aniversario de la publicación que dirige.

El acto, concebido como un encuentro entre quienes hacen posible la publicación y el público lector, contará con la intervención de María Ángeles Robles, coordinadora desde la Bahía de Cádiz -pero con un pie bien asentado en la Sierra-, y con la de algunos de la veintena larga de colaboradores que han arrimado el hombro a esta empresa. Entre los que intervendrán se hallan los responsables -o los más habituales en ellas- de las distintas secciones que conforman el contenido de una publicación abarcadora de las múltiples facetas de la cultura entendida en un sentido amplio que rebasa los tradicionales compartimentos académicos: desde la gastronomía a la música, pasando por la historia, la arqueología, el paisaje, la historia, la etnografía, el folklore tradicional y, por supuesto, la literatura, el teatro, el cine y las artes plásticas, de ahora y de siempre, de Cádiz y su provincia, de dentro y de fuera, tienen su lugar y cabida en CaoCultura.

Dos músicos de primera calidad, la neoyorkina de origen italiano afincada en Cádiz Teresa Discoli y el guitarrista isleño Juan Carlos Blanco, darán realce a este Encuentro Primer Aniversario de CaoCultura con una sesión del mejor jazz.

A continuación se mantendrá un encuentro informal con los asistentes a los que se ofrecerá una copa de vino.

CaoCultura se mantiene fiel a su declaración de intenciones de su primer número: entender “la cultura como proceso, no como producto”. Para los que hacen posible la revista “la cultura implica transformación individual y social”. Como tal se ofrece como un “espacio para la creatividad, la imaginación, el disfrute, la reflexión y la emoción”.

El maestro Bartolomé Pérez Sánchez de Medina y su “Habla de Ubrique”, segunda edición

PEDRO BOHÓRQUEZ GUTIÉRREZ

Para mí fue un motivo de satisfacción y un honor participar en el acto de presentación de la nueva edición, revisada y ampliada, de El habla de Ubrique, de Bartolomé Pérez Sánchez de Medina. Por muchas razones.

Pertenezco a una de las numerosas promociones de alumnos ubriqueños a los que Bartolomé Pérez impartió la asignatura de Lengua y Literatura españolas. Tuve la suerte de tenerlo como maestro de esta asignatura y de la de Francés durante tres cursos en la recién inaugurada por entonces Escuela Redonda, por acogerme a la toponimia popular y no a la siniestra que regía en esos años postreros de la dictadura.

De esa experiencia, en unos años en los que despertábamos de la infancia, guardo muy buen recuerdo. Uno no sabría calcular la influencia que un maestro puede ejercer en nuestras vidas. Esta, las más de las veces, parece que el tiempo la diluye y va cayendo en el olvido.

Sin embargo, en el caso de Bartolomé no ha sido así, y no por casualidad. En su caso, puedo decir cuánto y de qué manera duradera ha ejercido influencia en mí: sin él proponérselo y sin ser uno consciente, sino de una manera confusa y mezclada con otros influjos y estímulos familiares, contribuyó a la elección del derrotero por el que discurre hoy mi vida profesional. Algo debió de influir –no me cabe duda– en mi elección de los estudios de Filología Hispánica y, como docente, sus clases, de las que guardo un recuerdo vivo, siguen siendo un referente y un modelo ideal –aunque a veces nos sintamos lejos de alcanzarlo– al que tender en el quehacer diario.

Bartolomé, como maestro y profesor –es mi experiencia y otros muchos podrán corroborarla– ponía pasión y alma en su labor. La curiosidad y el amor por el conocimiento de la lengua y la literatura prendían por contagio en sus alumnos, tal era y es su entusiasmo. La lengua nunca era en sus clases árida y seca erudición. Como maestro nos familiarizó con los términos abstrusos para nuestras mentes en fase de maduración de la gramática y la lingüística modernas, supo mostrarnos los mecanismos internos del funcionamiento de la lengua, diseccionarla, pero también, y esto es lo importante, entroncarla con la vida. Las explicaciones de Bartolomé en las clases de lengua se bifurcaban por caminos infinitos, donde se mezclaban la literatura, la historia, la música, la experiencia de la cultura como una inacabable aventura, caminos que por imprevisibles nos mantenían absortos y encandilados. A veces reclamaba nuestra colaboración para encontrar el hilo de la argumentación originaria que aparentemente se había perdido y al que siempre se regresaba. Uno nunca se aburría ni se dormía en unas clases que tenían el raro don de la amenidad.

Como profesor de literatura –aunque, como digo la faceta de lingüista era en él inseparable de sus saberes literarios– sabía desplegar ante nosotros la existencia de un vasto universo. Hacía que la literatura española no nos pareciera letra muerta. Nos infundía el estímulo para adentrarnos sin temor en sus textos y sabía allanar, con sus comentarios, las dificultades para que el placer de la lectura se abriera paso espontáneo en nosotros. Son muchos los autores que conocimos de su mano y a los que hemos vuelto y seguiremos volviendo una y otra vez. Tengo algunos en mi memoria.

Bartolomé Pérez, en fin, nos proporcionó como profesor un bagaje de conocimientos y saberes sólidos para enfrentarnos a futuros estudios, y alentó en muchos el gusto por la aventura de leer, al tiempo que nos empujaba y animaba a adentrarnos por los laberintos de la escritura, incentivando la creatividad y el cultivo de la imaginación.

Con lo dicho queda aclarado por qué fue para mí un motivo de satisfacción el participar en el acto de presentación del libro, una ocasión que quise aprovechar para dejar constancia de mi agradecimiento a Bartolomé Pérez como maestro, agradecimiento al que me gustaría que se sumaran muchos de los que fueron sus alumnos. Ahora que circula una iniciativa para solicitar para Bartolomé Pérez la declaración de Hijo Predilecto de Ubrique, aprovecho para decir que hay razones de sobra, saltan a la vista y no tendría que ser necesario que se sustentasen en ninguna petición. Se impone, esa declaración, por la dimensión humana e intelectual de la persona para la que se reclama.

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El Habla de Ubrique

La segunda edición ampliada de El Habla de Ubrique  es una reedición a la que se le ha añadido una adenda o apéndice. Es, en esencia, el mismo libro, pero no exactamente si tenemos en cuenta la incorporación de una serie de palabras sobre cuyos orígenes ha indagado el autor con el mismo rigor que posee el conjunto del libro. Y no podía ser menos, pues la tarea de recoger y estudiar el léxico propio de un habla, un organismo vivo y en continua aunque lenta transformación, es una tarea ingente y nunca concluida que Bartolomé tuvo la audacia de emprender con las armas de su saber, su contrastada solvencia investigadora, y el amor y la curiosidad por las cosas de su tierra.

Los orígenes de El Habla de Ubrique se remontan a una serie de artículos que el autor fue desgranando durante un tiempo en El periódico de Ubrique, a mediados de los noventa, donde fue dando a conocer los primeros frutos de sus indagaciones sobre el habla local.

El Habla de Ubrique no es un libro improvisado a pesar de estar escrito originariamente al calor de una publicación periódica y volandera. Tampoco es, aunque pueda parecer paradójico por su título, una obra localista, o al menos no exclusivamente.

El autor no se ha limitado a ofrecer una recopilación al uso –de los centones que abundan con la pretensión de recoger el vocabulario de las hablas específicas de pueblos y ciudades– de palabras con sabor más o menos local. Lo que el autor nos ofrece es el resultado de un estudio científico en la medida en la que la Filología es una ciencia y el método y las herramientas que ha utilizado lo son. En este sentido, afirmo que la obra es algo más que una obra localista, aunque lo sea también, por suerte, para disfrute y goce de quienes se sientan ubriqueños o deseen acercarse a nuestra pequeña historia. Me atrevo a decir que El Habla de Ubrique constituye un modelo de cómo abordar el estudio de las hablas locales, tan necesario y previo para el conocimiento de “ese conglomerado heterogéneo”, en palabras del autor, que constituyen “las hablas andaluzas”.

El Habla de Ubrique ofrece un estudio exhaustivo y completo del lenguaje de los ubriqueños: la fonética, la entonación, la gramática y el léxico, al que se añaden un apéndice sobre su toponimia y la de sus alrededores, y un repaso por algunas de las tradiciones locales y su huella en algunos dichos o frases hechas.

La parte dedicada al Léxico, la más extensa y quizás la que despierta mayor interés en el lector, recoge un “pechada” de términos –por utilizar uno de los que incluye el libro– sin limitarse a consignar su mero significado. En la mayoría de los casos, el autor nos apunta su posible origen etimológico y nos señala si el término en sí o aquel del que procede está recogido o no en DRAE. Asimismo se nos ofrecen sus transcripciones fonéticas y se ejemplifica en la mayor parte de los casos su uso con frases que solo en contadas ocasiones son invención del autor. Se trata de frases que, demostrando un muy buen oído, el autor –melómano y poeta– ha recogido al vuelo de conversaciones con personas mayores, o en las encuestas realizadas como trabajo de campo previo. Algunas de estas frases no tienen desperdicio. Copio al azar:

“Antier tarde estuvimos en la boda de mi primo; llegamos muy temprano, y a la hora o cosa así empezó a entrar pimporrada de gente que no paró hasta que los novios llegaron al patio de la entrada”

Son estos ejemplos, auténticos y espontáneos microrrelatos de los que está plagada el habla popular.

Leyendo las entradas del Léxico de El Habla de Ubrique, reparamos en una cuestión. La importancia de este libro no se limita a dejar testimonio de un vocabulario en muchos casos en trance de desaparición por la estandarización que los medios de comunicación, el escaso hábito lector y la pérdida del gusto por la conversación y la tertulia con tiempo por delante imponen a la lengua cotidiana. El conjunto de términos nos remite a unas formas de vida, a un pasado no tan lejano, y a una antropología, que conforman nuestra pequeña historia comunitaria.

Transitar por El Habla de Ubrique brinda al lector corriente la posibilidad de recrearse en las nostalgias de nuestra pequeña historia. Pero para el estudioso es además una obra llena de sugestiones y que esboza numerosos caminos para futuras investigaciones lingüísticas y etnográficas. Pues como dije al principio la labor que ha emprendido audazmente Bartolomé nunca se cierra del todo.

Otra cuestión que me gustaría destacar: El Habla de Ubrique es la constatación de una riqueza lingüística de la que podemos enorgullecernos. Así se lo he oído decir al autor, y es fácil estar de acuerdo leyendo su estudio, que avala fundadamente dicha afirmación. Desmiente cualquier tópico sobre la pobreza de las hablas rurales, y demuestra la plasticidad, riqueza y expresividad de las hablas andaluzas. Hay que agradecer al autor su contribución a que este léxico compartido no sea engullido por el olvido.

A quienes no tuvieron la dicha de disfrutar de El Habla de Ubrique en su primera edición, les animo a hacerlo ahora. Es un libro para saborear a pequeños sorbos, que les deparará gratas y agradables sorpresas y que, seguramente, les hará reencontrarse con su niñez y el recuerdo de sus mayores. Y, por favor, no se pierdan el paseo por Ubrique y sus alrededores a través de su toponimia y de la mano de Bartolomé. Será un viaje entretenido y una amena excursión por nuestro pasado y por nuestro presente. La geología y geografía se animarán, el pasado se nos desplegará no tan lejano, el nombre de los lugares nos descubrirá sus pequeños y grandes secretos, y el paisaje de este hermoso rincón de las sierras andaluzas se poblará de voces y de ecos.

Nuestro viaje entretenido será simultáneo por el espacio y por el tiempo, y no se detendrá en el presente. Apunta hacía un futuro ideal al que, generosamente, Bartolomé Pérez Sánchez de Medina no renuncia, un futuro que integre lo mejor de nuestro pasado y el de quienes nos precedieron, y que es indisoluble con la conservación de la belleza de este pequeño rincón del planeta que nos acoge.

No me resisto a trascribir un pasaje de este paseo ameno y entretenido con Bartolomé Pérez Sánchez de Medina, texto aún vigente, aunque escrito hace más de quince años, y que apunta hacia ese futuro posible del que hablo. Se refiere a las ruinas del Rodezno:

Ahora da una sensación de repulsa por un lado y, por otro, de esperanza, ver la ruina en que se encuentran el Rodezno con su molino y sus aledaños. He dicho esperanza porque el Rodezno podría habilitarse como –qué digo yo– museo del agua, pues batanes, tenerías y tahonas de trigo y de aceituna (Majaceite)…, han funcionado gracias a esta agua durante muchísimo tiempo”.

Que así sea.

Y no me extiendo más.

Un beso de blanco y frío dado por el cielo a Grazalema

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Grazalema nos ha brindado un año más esta hermosa imagen de su caserío tocado por una sutil pátina de nieve.

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Un calendario hecho por discapacitados de La Torre

Se han editado mil copias del calendario

  • Alsodis (discapacitados de Torre Alháquime) diseña un calendario 2016.
  • La Diputación maqueta e imprime 1000 ejemplares.
  • Los ingresos ayudarán a este colectivo a constituirse en asociación.

La ONCE dedica el cupón del 29 de febrero a las personas nacidas en ese día

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La ONCE lanza un cupón que sólo se podrá volver a comprar dentro de cuatro años, en 2020. La Organización dedica el cupón del 29 de febrero a las personas nacidas en este día. Cinco millones y medio de cupones llevarán por toda España a “los bisiestos”, coincidiendo con su fecha de nacimiento.

Un cupón que puede ser un buen regalo para quienes celebran su cumpleaños el 29 de febrero, y que sólo se podrá volver a regalar y/o celebrar en 2020.

Los años bisiestos nacieron en la época del Calendario Juliano, elaborado por el astrónomo griego Sosígenes de Alejandría por encargo de Julio César, y surgieron para corregir la diferencia entre la duración del año real (el tiempo que tarda la Tierra en orbitar alrededor del Sol) y del año del calendario. En 1582 se sustituyó el Calendario Juliano por el Gregoriano (el actual en Occidente), y la regla para los años bisiestos cambió ligeramente para ser más precisa.

El Club Mundial de los Bisiestos nació para reunir a personas de todo el mundo nacidas el 29 de febrero. Esta asociación nació en 1996, cuando José Manuel Ubarrechena, conocido hostelero de Donostia-San Sebastián, decidió dar respuesta a una demanda de muchos bisiestos repartidos por todo el mundo. El principal objetivo del Club Mundial de los Bisiestos es fortalecer los lazos entre sus componentes, manteniendo correspondencia con los asociados para informarles de todo lo que les pueda interesar. También se fomenta la captación de nuevos socios. Para más información: http://bisiestos.infotres.com.

Entre los personajes que nacieron un 29 de febrero se encuentran el actual secretario general del PSOE, Pedro Sánchez (1972); el cantante estadounidense Mark Foster (1984); el cineasta William A. Wellman (1896), autor de “Wings”; el compositor italiano Gioacchino Rossini (1792); o el Papa Pablo III (1468).

La literatura también se ha ocupado de las personas nacidas un 29 de febrero. Ejemplo de ello es “El niño bisiesto”, de José Luis Alonso de Santos (Kalandraka), que cuenta la historia de Daniel que, se siente diferente a los demás porque ha nacido un 29 de febrero; por eso en el colegio le apodan “Bisiesto”. Un libro divertido, contado con la frescura de un niño, que está lleno de humor, imaginación e ironía.

El Cupón Diario de la ONCE ofrece, por 1,5 euros, 55 premios de 35.000 euros a las cinco cifras. Además, el cliente tiene la oportunidad, por 0,5 euros más, de jugar también a la serie, y ganar “La Paga” de 3.000 euros al mes durante 25 años, que se añadirá al premio de 35.000 euros. Tendrán premio de 500 euros los números anterior y posterior al agraciado; y premio de 200, 20, y 6 euros a las cuatro, tres y dos últimas cifras, respectivamente, del cupón premiado. Así como reintegros de 1,5 euros a la última y primera cifra.

Semana Santa de Setenil

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Cartel anunciador de la Semana Santa 2016 de Setenil de las Bodegas y cartel de cultos y horarios publicado por la Hermandad de la Vera+Cruz y el Ayuntamiento.

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El GDR Sierra de Cádiz genera una inversión de 7,3 millones de euros, crea 161 nuevos empleos mantiene 234

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El Grupo de Desarrollo Rural de la Sierra de Cádiz, presidido por Alfonso Moscoso, ha celebrado sesión del Consejo Territorial de Desarrollo Rural donde se ha dado cuenta de los resultados de gestión entre los años 2009-2015 del Programa Lidera en la Sierra de Cádiz. Cabe destacar la inversión generada de 7.377.501,68 € correspondiente 4.013.854,041 € ayuda pública y 3.363.647,27 € a inversión privada en todo el programa.

Esto ha sido posible gracias a la ejecución de 100 proyectos, de los cuáles 31 los han desarrollado entidades públicas, 59 entidades o personas privadas y 10 ejecutados por el GDR Sierra de Cádiz.

Con la inversión realizada en este centenar de proyectos se han creado en la Comarca un total de 161 empleos y han sido mantenidos un total de 234 empleos, ascendiendo el total de empleos creados y mantenidos a 395.

Analizando estos datos con perspectiva de género, la creación de empleo ha sido paritaria, sin embargo en cuanto al mantenimiento de empleos este ha sido casi el doble en hombres que en mujeres.

El Grupo de Desarrollo Rural Sierra de Cádiz nació en 1991, con objeto de llevar a cabo acciones que contribuyesen al desarrollo económico en el entorno rural de los municipios de la Sierra de Cádiz.

A través de sus 25 años de historia El GDR Sierra de Cádiz participó entre 1992 y 1995, en la iniciativa comunitaria “Leader I”, decisiva en la Comarca, ya que se pusieron en marcha 140 proyectos con una inversión de más de 10,3 millones de euros. Entre 1996 y 2000, gestionó la iniciativa “Leader II” con la que se pusieron en marcha 170 proyectos con una inversión próxima a los 12 millones de euros. En 2.002 fue seleccionado por la Dirección General de Desarrollo Rural para que pusiera en marcha los Programas de Emprendedores Rurales Andaluces (PRODER de Andalucía y LEADER PLUS). Estos programas supusieron una inversión de casi 15 millones de euros y la puesta en marcha de 147 proyectos.

Este Grupo ha participado en la gestión y ejecución del plan básico de desarrollo rural, denominado Plan de Actuación Global, aprobado en desarrollo del Eje 4 del Programa de Desarrollo Rural de Andalucía 2007-2013.

El Plan de Actuación Global, desarrollaba todas las posibilidades de intervención de las Medidas 411, 412, 413 y 431 del Eje 4 del FEADER, destinadas a la mejora de la competitividad del sector agrario, forestal y agroindustrial, la conservación del medio ambiente, la diversificación de la economía y la mejora de la calidad de vida de los territorios rurales así como para los gastos de funcionamiento del Grupo de Desarrollo. Además, el Plan de Actuación Global ha desarrollado la medida 421 destinada a la realización de proyectos a través de las Acciones conjuntas de cooperación con otros territorios.

El objetivo general de la Estrategia de Desarrollo Rural de la Sierra de Cádiz, dentro del Plan de Actuación Global ha sido “Impulsar el desarrollo sostenible de la comarca, basado en la participación de los agentes sociales y económicos a través de la valorización de la riqueza de los recursos existentes en la comarca”.

El Presidente Alfonso Moscoso ha destacado que “para trabajar en Desarrollo Rural hay que conocer el territorio, el GDR Sierra de Cádiz se ha convertido en una estructura fundamental para el Desarrollo Socioeconómico de la Comarca y de sus pueblos. El GDR Sierra de Cádiz es un instrumento vertebrador territorial que contribuye a crear y reforzar la identidad comarcal induciendo fórmulas de desarrollo territorial”.

Así mismo, el Presidente del Grupo ha manifestado que “con el Programa “LiderA” se ha conseguido, el reequilibrio territorial, surgimiento de emprendedores, incremento de la lucha contra la pobreza, reducción de desigualdades, fijación de la población y mejora de la calidad de vida de los ciudadanos de los municipios de la Sierra de Cádiz”.

En el Área Económica, se ha mejorado la competitividad de nuestro sistema productivo, a través de la potenciación de la diversificación económica en el Territorio. En el Área de Medio Ambiente, se ha conseguido poner en valor el medio ambiente, a través de la conservación y puesta en valor de los recursos naturales y mejorando la gestión energética de los municipios. En el Área de Infraestructuras se ha conseguido adecuar las infraestructuras a las necesidades del Territorio, mejorando la contribución de éstas al desarrollo económico local. En el Área de Población y Sociedad, se ha podido mejorar la formación y calidad de vida de la población, realizando acciones formativas para la inserción laboral, favoreciendo la dinamización social, mejorando equipamientos sociales y poniendo en valor el patrimonio rural como elemento de identidad comarcal.

Además el programa “LiderA” y su gestión a través del Consejo Territorial de la Sierra de Cádiz ha permitido mejorar la capacidad organizativa de la Comarca, ha contribuido a una mayor identificación de los agentes rurales con el territorio, así como a fomentar su participación en el desarrollo económico y social. Además se ha fomentado la cooperación, mejorado la gestión entre las Administraciones y entidades de desarrollo y se ha favorecido el acercamiento de la Administración a la población.

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